¿Por qué seguimos una ideología?. Michael Haneke parte de este interrogante para indagar en la corrupción de la voluntad humana en su última barbarie, "La Cinta Blanca". El fascismo alemán, sostiene Haneke, es el mejor ejemplo de una ideología construida sobre el engaño y la demagogia que sin embargo arrastró a una nación entera. Lo único que necesita es miseria, humillación y desesperanza. Y de este modo, 19 años antes de que Adolf Hitler gobernara Alemania, Michael Haneke indaga en el germen de todo aquel horror que materializaría la II Guerra Mundial. Los niños de entonces serán los soldados que 25 años mas tarde no cuestionarán la barbarie, tortura y mutilación en uno de los escenarios mas terribles de la Historia reciente del Hombre. Haneke es consciente de que las heridas psicológicas en un niño moldearán de forma irreparable la personalidad del adulto en que terminará convirtiéndose y no es difícil identificar en determinados momentos (los castigos físicos que intuyes detrás de una puerta o que ves de forma atropellada) y en determinadas miradas (la mirada de los niños a través de los cristales de una ventana donde se refleja el fuego que está destruyendo el granero) los daños afectivos.
En 1914, Alemania se preparaba para entrar en la I Guerra Mundial y en una aldea de campesinos, en los meses previos al asesinato del archiduque Francisco Fernando, comienzan a suceder cosas extrañas. El doctor de la aldea sufre un accediente provocado al volver a casa en su caballo, una campesina muere en el molino donde trabajaba al hundirse el suelo y el hijo del Barón es violentamente golpeado y abandonado en mitad del bosque. Nadie sabe nada y todos sospechan de todos, pero ninguna denuncia se materializa. Sólo el Profesor de la escuela hila de forma casual una conversación con una de sus alumnas y los terribles acontecimientos que están sacudiendo la tranquila monotonía de la aldea. El ambiente es opresivo, viciado, oscurantista. La violencia, habitual en la filmografía de Haneke, se hace más verbal y a penas una serie de detalles (la inmaculada cinta blanca que da título al film), iluminan la límpida fotografía de Christian Berger.
Se ha referenciado a Wolf Rilla como modelo estético, pero los niños que protagonizan "La Cinta Blanca" no son marcianos venidos del espacio exterior y si tuviera que escoger un referente, me aproximaría más a Narciso Ibañez Serrador o a Robert Mulligan que al sci-fi, porque los niños de Haneke son muy humanos. Niños que son educados y se comportan (o se les exige que se comporten) como adultos de ahí que sea especialmente violento para el espectador acomodado entender que un niño pueda cometer una atrocidad. A pesar de la aspereza del relato, "La Cinta Blanca" es una película de una belleza desconcertante, que obliga a una reflexión que concluya el relato, porque Haneke solo da las pistas de una intriga cuyo desenlace se dilata en el tiempo hasta nuestros días.
La Cinta Blanca se estrenó en España el 15 de Enero de 2010. Calificación: 7/10
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