No es la primera película con una producción tumultuosa. La historia del cine (de hecho sus capítulos mas morbosos) esta plagada de bancarrota, imposibles y cosas que pudieron ser pero que finalmente terminaron y no empezaron. Hollywood es esclavo de los screen test, demencial sistema inventado por productores temerosos y prestamistas avispados en los que se testea una película meses antes de su estreno para comprobar donde cojea y si se rueda o no un final feliz. Cuántos finales habrán cambiado en estas prácticas, cuántas secuencias se habrán caído y cuántos despidos habrán generado (el de Romanek intuyo). Los tests de "El Hombre Lobo" no fueron especialmente buenos y para mejorar el "producto" y hacerlo mas competitivo se rodaron adicionales secuencias de acción, se suprimeron líneas de díalogo, se despidió al director y se contrató al impersonal Joe Johnston para filmar con eficacia y sin florituras. Se echó mano al CGI, desprestigiando el trabajo del maquillador ganador de 6 Oscars Rick Baker y a punto estuvo de cargarse la partitura de Danny Elfman (menos mal que aunque sin ser brillante, el trabajo de Elfman se ha salvado de la quema). Lo que queda de todo el largo proceso de gestación, idas y venidas y remontajes es una película insípida, torpe, predecible, sin pies ni cabeza (lo de la falta de cabeza se puede interpretar como un guiño). Se evidencia la incoherencia a la que le han llevado los innumerables tijeratazos e injertos haciéndola incomprensible y reduciendo las intepretaciones de actores tan capaces como Benicio del Toro, Anthony Hopkins y Emilly Blunt a caricaturescas marionetas vestidas de época.
La dirección de Joe Johnston es un mediocre ejercicio de cirujía cinematográfica; un mal costurero que cose sin nervio una secuencia de acción tras otra sin llegar a darse cuenta de la cicatriz que (no) va a dejar. Lo mas destacable de la película es, una vez más, el sobresaliente trabajo de Rick Baker, siempre que el CGI no lo estropea. Es especialmente reconfortante ver ese Hombre Lobo vestido con pantalones y camisa, como una especie de Alfredo Landa a punto de ir a Alemania; homenaje al clásico de los años cuarenta de George Waggner al que tanto le debe esta fallida puesta a punto. Cuando Mike Nichols abordó el tema de la lincantropía en la muy interesante "Lobo" (1994) lo utilizó como excusa para indagar en los mecanismos que han llevado a nuestra sociedad moderna a un nuevo salvajismo donde los instintos son dominados por las especies inferiores de nuestra cadena alimenticia por el simple hecho de ser mas joven, mas guapo, tener una mejor familia o chuparla mejor. Nada de eso asoma ni por casualidad en "El Hombre Lobo". Todo es una sucesión de incongruencias argumentales, sin espacio ni para el guiño, ni para clases de sociología (quien las necesita teniendo vísceras) ni tan siquiera para la historia de amor (metida con calzador del 46). Se podrían haber escudado en el entretenimiento, en la esencia del cine como barraca de feria, en el consumo de palomitas de maíz (a la postre lo único bueno de la película), pero es que Johnston desconoce por completo lo que eso significa.
El Hombre Lobo (2010) se estrenó en España el día 12 de Enero de 2010. Calificación: 2/10
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