19 feb 2010

LA SERIE B SEGÚN SCORSESE

Sólo alguien como Alfred Hitchcock se atrevió a engañar al espectador utilizando como instrumento un largo flashback en el que el protagonista relataba una serie de acontecimientos determinantes dando al público a una serie de pistas falsas que lo alejaba del truco de mágia final. Hitchcock fue enormemente criticado en su época y pocos fueron los que siguieron su ejemplo. El cine moderno en cambio ha descubierto en el giro final una eficaz herramienta narrativa que exige un complejo andamiaje de verdades a medias y un espectador atento. M. Night Shaymalan con "El Sexto Sentido" redefine a finales de los noventa el concepto para elevarlo a la prestidigitación escénica y otros muchos como David Fincher o Cristopher Nolan con armas semejantes (el hallazgo moral en "Se7en", el truco definitivo en "The Prestige", el super yo de "El Club de la Lucha", la caligrafía recordada en "Memento") ramifican su influencia entre los géneros y las plateas. (Aunque) Billy Wilder ya lo había inventado, antes que incluso que el propio Hitchcock cuando Joseph Cotten nos relata desde el frio depósito del tanatorio donde descansa su cadáver como terminó flotando boca abajo en la piscina de Norma Desmond.

Martin Scorsese evita referenciar a Hitchcock a la hora de hablar de "Shutter Island" y cita a Jacques Tourneur y Val Lewton, pero se pueden rastrear cada una de las mentiras que confeccionan esta estravagancia; obra decididamente menor en la filmografía del director de "Malas Calles". A partir de una novela de Dennis Lehane, Scorsese indaga en las imágenes que provoca la demencia y construye desde el primer minuto de película un inquietante escenario donde el espectador difícilmente puede discernir entre lo que es real de lo que no. Scorsese utiliza la locura y los abismos que la bordean como recurso estético en los flashbacks que jalonan la historia pero también como elemento fundamental para recrear una atmósfera de extrañeza e inquietud. Se puede decir que toda la película es una gran mentira, pero a diferencia de las de de Hitchcock: en ésta el engaño es el elemento primordial del psicópata y por tanto, campa a sus anchas por el psiquiátrico de Shutter Island. Este juego de medias verdades sirve a Scorsese la posibilidad de experimentar con las débiles texturas tanto visuales como emocionales que definen realidad e invención, sin necesitar de la estética del video-clip pero cayendo a ratos en lo artificioso.

No estamos pues ante una de las obras magnas de Martin Scorsese, pero "Shutter Island" tiene sin embargo el aliento de una estupenda serie B y el afecto que sus referentes cinéfilos la dotan. A diferencia de "El Cabo del Miedo", su anterior incursión en el thriller, dónde la tensión nacía del conocimiento de la identidad del asesino, en "Shutter Island" lo hace desde la inquietud de lo que puede o no puede ser. Sobre la sospecha, el miedo a lo desconocido (a lo que se extiende más allá de los acantilados de la isla y a mí mismo) y la lucidez. Y es precisamente cuando, al final de toda la aventura, descubres que todo aquello que dabas por sentado se hace añicos ante tus propios ojos.

Shutter Island se estrena hoy día 19 de Febrero en cines de toda España. Calificación: 5/10

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