4 feb 2010

A AÑOS LUZ DE ROLAND EMMERICH

El mundo tal y como lo conocemos se ha ido a la mierda. Agonizante y sumido en una oscuridad grisácea y fria, asume la extinción de las especies que una vez lo poblaron: los animales fueron los primeros en morir. Murieron todos. Luego fueron los árboles, eliminando todo rastro de vegetación y las semillas de sus frutos. Finalmente, los humanos quienes, en una metáfora nada sutil, empezaron a devorarse los unos a los otros, comenzando a deambular sin rumbo por un planeta sumido en la desesperanza y el silencio.

Esta es la devastadora premisa que inicia el relato de "The Road (La Carretera)", adaptación de John Hillcoat a partir de la novela de Corman McCarthy que se antoja aún mas aterradora por su falta de explicaciones. No se describe el impacto de un meteorito contra la corteza terrestre, terremoto o tsunami y los supervivientes se muestran incapaces de recordar que una vez hubo plantas, supermercados, luz eléctrica, automóviles y calor. Quizás por eso que el protagonista del viaje sea un niño que recuerda el mundo a partir de los relatos de su padre adquiere mayor relevancia y dota al conjunto de algo de esperanza.

El cine, acostumbrado al artefacto y la carpa de circo ha escenificado el fin del mundo en decenas de ocasiones de un modo afectado y poco realista (si es que se puede ser realista en estos menesteres). Roland Emmerich se ha encargado de que el espectador se aproxime al fin del mundo con regocijo y como si un viaje en una montaña rusa se tratara. John Hillcoat en cambio se refugia en la luz de Javier Aguirresarobe para describir el fin de civilización de un modo casi pictórico; los grises que empapan carreteras, arboledas y ciudades en ruinas son contrastados con débiles destellos que ejercen de flash back emocional y que subrayan la ausencia de luz natural una vez de vuelta.

Viggo Mortensen se rebela como una suerte de Ulises de este no menos épico viaje a ninguna parte con el Sur como brújula. El Sur como metáfora de lo imposible y fin último de una odisea cuya mayor tragedia es no tener un hogar al que regresar. Porque en realidad, mas que un viaje, "The Road (La Carretera)" es una huida. Una huida a ningún lugar, de todo lo que un día tuviste y conociste. Es especialmente conmovedor y también aterrador, comprobar como el hijo que acompaña a Mortensen entre los escombros de nuestro mundo, no recuerde ni tan siquiera el sabor burbujeante de una Coca-Cola. El futuro, si es que existe, no guardará archivos de lo que un día llegamos a ser.

En este marco de no futuro, Hillcoat se las apaña para buscar algo de espiritualidad debajo de las piedras y se permite alguna que otra concesión que deje espacio para ese nuevo comienzo, bajo cielos y oceanos menos azules.

The Road (La Carretera) se estrena mañana día 5/02/2010. Calificación: 5/10.

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